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El Presidente Macri y el nuevo Plan Marshall.

Publicado el dia 16/05/2017 a las 12h23min | Atualizado dia 18/05/2017 às 12h13min
El investigador Alejandro Braile volvió a hacerse presente en este medio para deleitarnos con una reflexión histórica respecto a un nuevo Plan Marshal.

Jugar a la bolita ha sido para varias generaciones la tarde misma. Alejandro Dolina supo hacer el homenaje más sentido, que conocido, de este juego, en “Crónicas del Ángel Gris”. Hasta el reglamento nos recordó, dejando además, el todavía indescifrable interrogante, que planteaba el destino de millones de bolitas que supimos tener. La bolita se gano un lugar preponderante en la vida de los pibes, a pesar de que era considerada un juguete vulgar por aquellos que regalaban autos a cuerda. Hace unos años Don Emilio Aragones, Embajador Cubano en Argentina por dos periodos, allá por los setenta, conto en un asado: “Fui a visitar al General Perón, a España, en Puerta de Hierro. Me recibió en el jardín, y antes de llegar a saludarlo me pregunto…

  • Emilio, ¿sabe Usted lo que es el plan Marshall?
  • Claro que si mi General,- le conteste- El plan Marshall…
  • No, no…-me interrumpió.- Le voy a contar algo, cuando pibe jugábamos a la bolita, éramos unos cuantos pero siempre ganaba el mismo, por talento o por fullería, siempre ganaba. Cuando caía la tarde todas las bolitas las tenía él, entonces nos ponía en fila y nos prestaba bolitas para jugar al otro día. ¿Sabe Emilio porqué nos hacía ese préstamo?...Porqué si hacía lo contrario se terminaba el juego…Eso es el Plan Marshall.”

Más allá del valor histórico de la anécdota, es ineludible preguntarse como una lúdica actividad infantil puede dar semejante respuesta a un hecho económico bisagra del siglo XX. El Presidente Macri, en gira por China anunció que los nuevos acuerdos con el gigante asiático, es prácticamente un nuevo “Plan Marshall”. Pero, ¿cómo será este plan?, es imposible soslayar que uno de los peores de los nuestros es el que lo está anunciando. Tomemos el ejemplo del viejo General para analizar el asunto. Adentrémonos en los vericuetos de este noble entretenimiento infantil al solo efecto de transparentar conductas y consecuencias que afectan de manera determinante nuestra vida.

El “gallito” era una variante que puede ilustrar enteramente la complejidad del juego.

El gallito se debía jugar en una vereda de tierra, con no menos de cinco participantes, los cuales debían poner cinco bolitas cada uno, haciendo un total de treinta, que eran acomodadas una al lado de otra. El juego consistía en sacar de la fila, con la bolita jugadora o puntera, mediante una “quiña” o colisión al “gallito”, así se denominaba a la primera bolita de la fila, de izquierda a derecha. De producirse el acierto el lanzador se hacía de todas las esferas en juego, si el acierto se producía por ejemplo, en la séptima, el jugador juntaba de la séptima hasta la trigésima. Lo interesante era como se establecía el orden de lanzamientos, a un paso largo de las bolitas y paralelo a la fila se trazaba una raya, la cual indicaba el mínimo de distancia para hacer el lanzamiento. Los jugadores debían superar esa frontera con un lanzamiento y el que más lejos quedaba del “gallito” tiraba primero. Como es fácil de deducir, cuando más lejos, más dificultad para acertar. Esa era la instancia que revelaba el riesgo que estaba dispuesto a correr el jugador, donde el talento, la confianza, la especulación, el delirio o directamente un milagro, hacían incierto el resultado. Algunos jugadores llevaban estadísticas, anotadas en pequeñas libretas de tapas negras, a las que consultaban, sin embargo jamás cambiaban su conducta conservadora y apostaban al yerro de los demás para usufructuar cercanas posiciones. La elección del lugar de tiro debía estudiarse con  detenimiento, el habilidoso sabía desde donde tenía posibilidades, pero en algunas ocasiones el riesgo de los otros jugadores lo dejaban con posibilidades remotas. Normalmente ganaba el talento, hasta que los especuladores empezaron a caminar por los límites de las reglas, introduciendo obstáculos en la cancha, (Pequeñas ramas, hojas secas, etc.), que hacían imposible el acierto de los lejanos lanzadores. El juego se desnaturalizó, ya no importaba hacer trampa, oscuras sociedades se tejían con el único propósito de pelar a sus ocasionales adversarios. Se impuso ganar a cualquier precio, la palabra y la verdad perdieron valor. A pesar de que los califiquen de buitres y malas personas, estaban orgullosos de su conducta. Los jugadores acobardados por las injusticias se alejaron de las canchas de bolita, quedaron solo los especuladores y los tramposos. Pasado el tiempo, los dueños de casi todas las bolitas, se convirtieron en Jueces, Contadores, Empresarios de la soja, Abogados y Comunicadores.

Como no puede ser de otra manera, estimado amigo, Ud. ya se dio cuenta que tenemos remotas posibilidades de vivir mejor cuando al futuro lo dejamos en manos de los peores del barrio, y jamás nos dejarán vivir como merecemos, porque estos tipos no se puede dar el lujo de que podamos ser felices.

 Y que le vamos hacer, el mundo ha sufrido una transformación muy profunda, se nos inunda la casa y dudamos en salvar primero al televisor o al Abuelo, nuestros hijos cuidan más al celular que a su madre y como si fuera poco, el futbol cambió, el que ataca pierde. Las minas más lindas se enamoran de los que tienen guita y la justicia seguirá siendo injusta.

Alejandro Braile

Mayo 2017

Fonte: Alejandro Braile