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Raul Martínez, un contrabandista al frente de Arsat

Publicado el dia 02/05/2018 a las 13h32min | Atualizado dia 03/05/2018 às 13h18min
El viceministro de Modernización y secretario de País Digital, Raúl Martínez, tiene doble cargo y es también director de Arsat desde de la renuncia de Rodrigo de Loredo

El funcionario, que está al frente de la que fue una empresa de vanguardia en soberanía estatal, estuvo preso y procesado en los ´90 por contrabando agravado, evasión impositiva y obstrucción de la justicia como cabeza de una offshore con la que los Macri hacían negocios desde la automotriz Sevel. La Corte menemista los absolvió y esa fue una de las causas con las que se impulsó juicio político de esos magistrados. También fue el hombre del Gobierno a cargo de la promoción del voto electrónico, sin poder responder por sus costos.

La carátula de la causa los juntó en una misma línea: "Macri, Francisco y Martínez, Raúl s/ evasión fiscal y presunto contrabando -causa n° 2646-". El expediente nació en 1994 después de una denuncia de la Dirección General Impositiva (DGI) por presunto contrabando y evasión fiscal por parte de la empresa automotriz Sevel, del Grupo Macri. La pesquisa no sólo tenía procesado a Franco Macri sino también a su hijo y actual Presidente de la Nación, Mauricio, en ese entonces vice de la corporación. La DGI había estimado la evasión en 55 millones de pesos (o dólares, según el uno a uno).

El organismo llevó a Sevel a la Justicia en medio del escándalo que significó que en 1995 el entonces Domingo Cavallo promoviera el decreto 493 que estableció una condonación de la deuda por intereses, multas "y demás sanciones emergentes de obligaciones tributarias vencidas el 31 de julio de 1995". La operación fue de tal impacto que esa norma fue bautizada como el "decreto Sevel" o "moratoria "sevel".

Sin embargo, la causa avanzó. La denuncia de la DGI tenía como eje la importación de vehículos desde Uruguay bajo supuestos pedidos de particulares y a través de Opalsen SA, una offshore que la justicia consideró "una ficción fraudulenta" creada por Sevel para posibilitar el ingreso de los automóviles evadiendo las obligaciones impositivas. Las maniobras recayeron en los tribunales de San Isidro, que dio por probada la evasión y dictó los procesamientos, pero la causa se amplió en 1999 cuando los operadores judiciales investigaron los reintegros que cobraba Sevel a la filial uruguaya.

A través de diversas apelaciones, la causa llegó a la Corte Suprema de Justicia de la "mayoría automática" menemista, encabezada por el juez Julio Nazareno. El fallo fue absolutorio: fue una de los cinco causas que tomó la entonces Cámara de Diputados para iniciar el juicio político contra los miembros de esa Corte. Una de las legisladoras que llevó este caso fue la actual diputada de la Coalición Cívica, Elisa Carrió.

Ahora bien, Macri no era el único apellido que figuraba en la carátula de esa causa. El otro procesado de ese expediente, Raúl Martínez, es hoy el director de ARSAT. En los tiempos de Sevel, Martínez era ni más ni menos que el director de Opalsen.

La familia

El Gobierno presentó en las últimas semanas un proyecto de ley de comunicaciones que abre las puertas para que las telefónicas brinden televisión satelital. Además, busca modificar un artículo de la ley de Desarrollo de la Industria Satelital que le reservaba a Arsat bandas de frecuencias de espectro con carácter preferencial: el cambio promueve allanarle el camino a los privados. El responsable de la empresa satelital estatal argentina fue hasta abril el radical Rodrigo de Loredo, que dejó el cargo luego del decreto presidencial que prohíbe la designación de familiares de funcionarios en el Gobierno nacional: es el yerno del ministro de Defensa, Oscar Aguad.

Allí entró en escena el nombre de Raúl Martínez, que ya había ingresado al directorio de ARSAT en agosto de 2017. Martínez es secretario de Infraestructura Tecnológica y País Digital, lo que significa que es virtual viceministro de Modernización, a cargo de Andrés Ibarra. Tuvo firmar la resolución 34 de la cartera que daba de baja una licitación de más de $12 millones para la provisión, instalación y puesta en funcionamiento de puntos de acceso wifi en 200 localidades de Argentina, diseñada a medida de DirecTv.

No es la primera vez que acompaña a Ibarra en la gestión: Martínez caminó junto al actual ministro en las épocas del Correo Argentino privatizado, en Boca Juniors y en la Agencia de Sistemas de Información del Gobierno de la Ciudad. Su designación al frente de Arsat llegó acompañada por una movida clave de Ibarra dentro del Estado, ya que también promovió la llegada de Guillermo Baistrocchi al Ente Nacional de Comunicación (ENACOM), otro hombre cercano a la familia Macri en el área de comunicaciones: fue director de Ventas y Marketing de Sevel, director del privatizado Correo y gerente de Relaciones Institucionales de Socma (Sociedad Macri, que también incluía Autopistas del Sol y Sideco, entre otras). Con la gestión Ibarra, lo designaron director de Relaciones Institucionales del Ministerio de Modernización.

Todo queda en familia.

"Los sistemas nos dominan"

Como secretario de País Digital, Martínez fue uno de los participantes del plenario de comisiones del Senado -solicitado por el senador Federico Pinedo- en el que se discutió el proyecto del oficialismo para aplicar el voto electrónico en las legislativas de 2017. "No es una máquina que traen dos locos, es tecnología de última generación con certificación homologada internacionalmente", afirmó durante la audiencia. "Vamos a usar estándares, tampoco vamos a recurrir a un amigo o un primo que me traiga una máquina que la hicieron entre dos locos en un garaje. Vamos a poner tecnología de última, con normas intenacionales aprobadas que requieren de homologaciones internacionales. No vamos a inventar nada".

La obsesión del oficialismo de implementar el voto electrónico chocó contra un arco heterogéneo de la oposición y hasta con un informe del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) que recomendó "no avanzar en el corto ni mediano plazo con la implementación de un sistema electrónico para la etapa de emisión de voto". La negativa ponía en jaque, por sobre todas las cosas, negocios millonarios. Un ejemplo: en 2015, la empresa Magic Software Argentina (MSA) obtuvo en tiempo récord una licitación para ejecutar la boleta electrónica en las elecciones de la Ciudad de Buenos Aires de ese año. El precio: más de 150 millones de pesos.

Martínez, de todas maneras, argumentó sobre las bondades de la tecnología. "Yo les quiero decir: tengo tres by pass y me asusté por lo que dicen de los sistemas y que se pueden vulnerar. No voy más a donde me atendían porque mañana me van a voltear. Existen sistemas, existen programas, existen certeza en la programación, y no puedo dudar de lo que estoy haciendo: llevo a mi hijo a hacer una ecografía y si traslado que le van a cambiar la imagen se me va a hacer complicado entender. Hoy hay una modalidad actual por la cual todos nosotros somos consumidores de tecnología y hoy estamos extremando algo en una situación que yo valoro, pero cuidado con el contexto: los sistemas hoy nos dominan desde la mini pymer hasta un by pass".

Una senadora le preguntó por el costo de la implentación.

Martínez respondió: "Yo no lo tengo, porque no sabemos cómo va a salir y no estábamos pidiendo ni sabemos de qué se trata".

No surgió durante ese debate su pasado en Opalsen ni su triangulación con Sevel, datos sensibles con los que carga no sólo como el funcionario al que le quisieron confiar la transparencia del sistema electoral, sino como flamante director de Arsat.

 

Fonte: 24 CON